Como lo puede sugerir de algún modo el titulo, las definiciones que asumimos en Colombia a cerca del conflicto armado y sus actores son sino contradictorias, difusas e inexactas. Creo asumir que todos recordamos cuando en la escuela nos enseñaron que era un conjunto y como unos interactuan con otros; es de esta manera como veo a los medios y el gobierno de turno juzgar, según el grado de distracción que se quiera crear y que tan grande es el escándalo que se levanta a sus espaldas como intercambia y nombra las cosas.
Si bien los actores armados en Colombia tienen una génesis histórica variada, podríamos indicar con buen grado de precisión que a la fecha tanto guerrilla y paramilitares (BACRIM) son grupos alzados en armas, financiados internamente por el narcotráfico y que practican el secuestro, la extorsión y la delincuencia común; no se le puede restar tampoco responsabilidad histórica a los gobiernos que han alimentado la guerra por cuenta de las disparidades sociales irreconciliables que nunca han solucionado. Este ultimo es un factor muy importante por que de el se desprende la mayoría de los miembros que engrosan las filas de los actores violentos; es la falta de garantías a todo nivel que el estado esta en la obligación constitucional de dar y que ignora que el mismo funciona como un actor directo en la generación de la violencia.
Baste este abrebocas para hacer hincapié en el hecho que durante la pasada administración y la presente se hace un énfasis grande -propagandístico- en la lucha contra las FARC (Fuerzas Revolucionarias De Colombia); manipulando a la opinión publica de que ese solo actor armado es culpable del desastre en que vive la nación. En este punto tengo que estar en total desacuerdo; por que si bien el gobierno en la administración Uribe favoreció a los paramilitares e hizo un falso proceso de paz; vemos los resultados catastróficos de una política mentirosa y sesgada, la cual hoy tiene a los mismos integrantes de los paramilitares como actores armados pero sin cabeza visible; lo que ese y este gobierno han querido definir como un fenómeno nuevo llamandolo BCRIM (Bandas Criminales).
Después de cantidades de escándalos por falsas desmovilizaciones, falsos rescates heroicos (operación Jaque), falsas bajas a la insurgencia (mal llamados falsos positivos para que no cause tanto escozor), el gobierno de Colombia sigue en su empeño de mostrar a la guerrilla como el principal factor de violencia en Colombia; en ese sentido, la manipulación mediática que se ejerce también ayuda a que se crea que la guerra solo posee una rama y proviene de las FARC. Los datos y la realidad muestran algo muy diferente. La generación de violencia en Colombia en un alto porcentaje se da por delincuencia común, otra gran parte del desplazamiento y masacres son las efectuadas por el paramilitarismo, lo que deja en un porcentaje bajo a los actos cometidos por las guerrillas. Un dato ilustrador es que las guerrillas en Colombia generan entre 8 y 12% de los asesinatos. No pretendo con estos comentarios excusar responsabilidad alguna de las guerrillas pero si mostrar como el gobierno pone todo su empeño en distraer la atención publica del problema real y todos sus esfuerzos y presupuesto (el segundo mas grande en Latinoamérica para las fuerzas armadas después de Brazil) para tratar de dar golpes de opinión.
Golpes de opinión que en el caso, de que realmente se llegue a acabar con el secretariado de las FARC o sus jefes-algo que ningún gobierno ha logrado hacer ya que sigue existiendo cohesión y un secretariado al interior del grupo que controla y ordena actividades a nivel nacional y regional- el gobierno enfrentaría un grave problema porque llegado este punto no tendría ninguna opción clara como la tiene ahora de negociar o llegar a algún tipo de acuerdo; las FARC podrían llegar a ser pelotones diseminados en toda Colombia sin jefes y también sin ley, de los cuales ya tenemos el mejor ejemplo para aterrarnos -las BACRIM- donde no hay con quien negociar, fenómeno que ha hecho a las grandes ciudades invivibles y fuera de las manos de la fuerza publica.
Para terminar quiero expresar que si todo el esfuerzo que el gobierno hace por dar de baja a un cabecilla de las mal llamadas guerrillas lo empleara en tratar de buscar acuerdos, de procurar unas condiciones mas dignas para los colombianos; podría encontrarse un día con que no tiene mas altos mandos que dar de baja y por tanto ninguna noticia sensacionalista que cubra sus privatizaciones, corruptelas y escándalos; ese día también nos veríamos obligados a enfrentar un ejercito amorfo de FARCBACRIM sin orden ni ley, que nos pondría a vivir a los que no habitamos en palacios presidenciales como habitan hoy los ciudadanos al norte de Mexico donde cuentan los muertos por hora. Estamos a tiempo, todavía existe alguien con quien negociar sin necesidad de rendirse.
Notícula:
Que tal la pretensión de Jose Obdulio Gaviria de explicarnos como se deben leer o analizar los cables de wikileaks; como si fuera un libro mitológico sometido al análisis o a la especulación. Grave es que afirme que si los que hoy nos dicen los cables saliera a la luz en 50 años no tendría ninguna importancia, claro que la tendría, la diferencia es que no habría como judicializar a los responsables.

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