“No es bueno, compatriotas, ustedes que conocen todos los crímenes cometidos en nuestro nombre, no es realmente bueno que no digan a nadie una sola palabra, ni siquiera a su propia alma, por miedo a tener que juzgarse a sí mismos. Al principio ustedes ignoraban, quiero creerlo, luego dudaron y ahora saben, pero siguen callados. Ocho años de silencio degradan.”

J. P. Sartre

Thursday, October 6, 2011

CUANDO LAS ENCUESTAS TE DEN TRANQUILIDAD


Foto en http://www.radiosantafe.com/2008/08/08/bogotanos-alarmados-por-la-creciente-inseguridad/


El término seguridad proviene de la palabra securitas del latín.  Cotidianamente se puede referir a la seguridad como la ausencia de riesgo o también a la confianza en algo o alguien. Sin embargo, el término puede tomar diversos sentidos según el área o campo a la que haga referencia. La seguridad es un estado de ánimo, una sensación, una cualidad intangible. Se puede entender como un objetivo y un fin que el hombre anhela constantemente como una necesidad primaria.(http://es.wikipedia.org/wiki/Seguridad).
Penoso afirmar, en un país con un conflicto armado de décadas, que la seguridad sea más, un instrumento político, una percepción para manipular la opinión popular; que desvía también, la atención sobre, no solo actores del conflicto diferentes a las guerrillas; como de los diarios escándalos de corrupción e institucionales que afectan a Colombia.
Y que mejor ejemplo de esta percepción de las cosas, el reciente cambio en el ministerio de defensa; el cual, se tenia que dar, ya que era insostenible en su cargo el ministro Rivera; por la cantidad de criticas sobre la percepción de seguridad, según encuestas, medios de comunicación y claro, el EXpresidente Alvaro Uribe.  Pero es que esa percepción de seguridad tan manipulada no se basa en una realidad tangible, ni de las mayorías.  Si pensamos más a fondo sobre la seguridad, cosas como el presupuesto nacional, seria lo más inseguro que existe en el país; claros ejemplos del desfalco administrativo y político del erario publico tenemos todos los días: Estupefacientes, Ministerio de Agricultura, corrupción en la contratación en todo el territorio nacional; hasta aseverar, que la mayor inseguridad para los impuestos que los colombianos pagan, radica en el Congreso de la República, Gobernaciones, Alcaldías, Consejos y todas las dependencias estatales con acceso a dineros públicos; entonces, si se podria afirmar, que la percepción de la seguridad de los dineros públicos es un caos.
Se podría afirmar también que cuando se hacen encuestas y se pregunta a las personas, cual es su percepción de seguridad; -en realidad nadie se ha detenido sobre este punto particular-; pudiendo variar dependiendo si han habido declaraciones de políticos en contra de la política de seguridad del gobierno; otro factor importante, son, las acciones bélicas perpetradas por las FARC, hechos que  restan importancia a cualquier otra noticia nacional fuera del fútbol, incluso a aquellos hechos delictivos perpetrados por otros grupos armados.  Este punto es fundamental, ya que desde la era Uribe, donde su único caballito de batalla fue la seguridad;  y si bien disminuyó dramáticamente el numero de secuestros y se mejoró la seguridad en las carreteras; la llamada seguridad, que se podria medir por el numero de titulares que hacen las FARC en los medios ha empezado a deteriorarse desde el 2008 (Era Uribe), no solo con las guerrillas sino aún mas importante, la gran cantidad de desmovilizados de los paramilitares, los cuales volvieron a filas, muchos de ellos desmovilizados ficticiamente como propaganda del oficialismo y se reagruparon después de haber (ilegalmente) extraditado a sus jefes en bandas nuevas de paramilitares llamados por el gobierno BACRIM, para soportar la tesis de que éste, con su seguridad (democrática) acabó con el fenómeno paramilitar y solo existen bandas criminales al mismo nivel de la delincuencia común.
Aparte de la influencia externa anteriormente explicada de medios de comunicación y declaraciones de actores políticos; la percepción de seguridad es tan relativa que depende de las zonas o ciudades, no solo donde viven los encuestados; entendiendo, que los medios de carácter nacional en Colombia son, en su mayoría localizados y enfocados solo en la capital (Bogotá) y en las noticias de la farándula de Estados Unidos; así que cuando se le pregunta a alguien que vive en Bogotá, sobre las sensación de seguridad; ese ciudadano, temeroso de hablar en la calle usando su celular (por el robo generalizado de éstos), realmente no esta afectado por las condiciones de seguridad -o ni siquiera sabe- de lo que pasa en departamentos como el Guaviare, Putumayo, Santander, Nariño, etc.  Esa sensación, o percepción que los medios y los políticos manipulan en la opinión de la gente, no tiene nada que ver con la realidad de los campesinos que son desplazados por los grupos paramilitares y las empresas terratenientes, la violencia que sucede donde existe minería ilegal, la inseguridad de las ciudades con sus robos y atracos y ese largo etcétera de la inseguridad a todo nivel en el territorio nacional.  Es curioso como los medios hablan de percepción de la seguridad, estos y los interesados en desprestigiar políticamente al gobierno o alguna parte integrante de él, nunca incluyan en sus titulares o denuncias, a no ser de que quieran generar una sensación populista mostrando sólamente los crímenes y ataques por parte de las FARC; raro que nunca mencionen que diariamente hay muertos en las comunas en ciudades como Medellín, o como grupos armados sobornan negocios y personas que viven en zonas urbanas, la desaparición de estudiantes y docentes de las universidades públicas; y no se trata acá de descalificar las acciones criminales de la guerrilla, ni de minimizarlas, pero la realidad es que los muertos y la inseguridad que existe en su mayor parte no es producto de grupos guerrilleros como nos ha hecho creer la propaganda oficial.  
Por ponerlo en otros términos, la sensación del deterioro de la seguridad, es realmente proporcional a la inseguridad laboral, inseguridad hospitalaria, inseguridad alimentaria, inseguridad fiscal, inseguridad generalizada de las necesidades básicas de mas del 50% de la población del país.  Se pueden reemplazar cuantas veces sea necesario los ministros de defensa, dar de baja cuantos generales se necesite; si no se soluciona el problema de la pobreza y la injusticia social, siempre habrá hombres y mujeres en las filas de los actores que crean la inseguridad a todo nivel.
Un ejemplo de como la manipulación del concepto de seguridad es tan relativo, es el malestar de muchos integrantes de las fuerzas armadas con el anterior comandante general de las Fuerzas Armadas, General. Cely, simplemente por no pertenecer al Ejercito sino a la Armada; y es que los intereses que deben existir dentro de una institución  como las FFAA,  una de las que más presupuesto nacional recibe en el país, hace que existan estas luchas internas por la dirección de la institución y sus recursos.   Institución a la que, por su gran poder institucional solo le han destapado uno que otro escándalo, como el de las cárceles resort y el casino de oficiales de Tolemaida; se podria preguntar uno ¿quien realmente supervisa y controla los recursos de las FFAA y de la Policía?; o ¿es auto-regulada como la justicia penal militar, donde todo queda entre botas?.  Caso diferente el del relevo de oficiales en la Policía, donde el General Naranjo (como otros antes de él, para mencionar a Rosso J. Serrano) es un inamovible, no por el buen trabajo que ejecuta según el gobierno y medios de comunicación, no; simplemente porque tiene ganada la confianza de los diplomáticos de la embajada estadounidense en Colombia; como lo demuestran varios cables de Wikileaks.   Así las cosas, el gobierno tiene que sostener al correveidile de los gringos. 
Así que esa percepción de la seguridad de la que todo el mundo habla, hasta el punto de afirmar que no se sienten seguros con este o tal ministro de defensa; cosa que solo puede haber sido vendida como concepto farandulero por los medios de comunicación y por intereses políticos y politiqueros, como las malsanas y constantes declaraciones del EXpresidente Uribe, es, en definitiva lo que muchas personas, en su afán para encontrar algún tipo de respuesta verdadera a esa sensación que nos persigue en las calles, el campo, detrás de los hombros; y más allá, donde existen fosas comunes, cuerpos desmembrados en los ríos, viudas desplazadas en toda la geografía nacional, necesitan para regresar a la paz de su yoísmo.  
Me atrevo a especular que nunca una encuesta ha preguntado sobre la situación de la violencia a los habitantes de los semáforos, los que han llegado a esta situación por el desplazamiento; pero de donde provenga ese sentimiento de inseguridad, es en realidad no por la aseveración de un político o un titular de prensa, es la cruda realidad con sus diferencias marcadas dependiendo donde se habite en el territorio nacional.  
Vivimos dos guerras, la que se produce en las mentiras de los políticos y los medios comprados y afectos al oficialismo, y las que nos espera todos los días al cruzar el umbral, cualquiera que sea.  Y como estar seguros, si los mismos organismos de control de la seguridad acribillan grafiteros con balas y mentiras; y se dan ordenes desde el alto gobierno que reclaman pruebas y resultados efectistas contra el terrorismo, y esas ordenes en manos de los militares se convierten en secuestro, tortura y ajusticiamiento de jóvenes inocentes; tal vez gracias a estos, cuando no sabíamos lo que pasaba, estuvimos tranquilos con los titulares de prensa por todas las bajas producidas por el ejercito; cuando la verdad emergió, solo fue una oportunidad mas de los medios para otro titular con los mismos muertos de Estado, la misma injusticia.

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