“No es bueno, compatriotas, ustedes que conocen todos los crímenes cometidos en nuestro nombre, no es realmente bueno que no digan a nadie una sola palabra, ni siquiera a su propia alma, por miedo a tener que juzgarse a sí mismos. Al principio ustedes ignoraban, quiero creerlo, luego dudaron y ahora saben, pero siguen callados. Ocho años de silencio degradan.”

J. P. Sartre

Tuesday, April 23, 2013

JUGANDO CON CARTAS PRESTADAS DE SU PREDECESOR.


En Colombia, las cosas cambian no solo para empeorar todo sino para recurrir a cierta impunidad, ciertos derechos arbitrarios, para beneficiar a los grandes negocios y empresarios y para obtener prebendas políticas.

Esto ha hecho que cada gobierno haga reformas a la justicia, tributarias, a la salud (o lo que más bien es el negocio de los dueños de las EPSs), reformas fiscales, reformas al fuero militar y en las últimas dos décadas reformas a la Constitución de 1991, para entre muchas cosas querer perpetuarse en el poder a todo nivel.  Uno de los ejemplos mas representativos y vergonzosos de nuestra historia sucede en el gobierno del EXpresidente Uribe, donde comprando votos a los legisladores, y enmarcado legalmente en la figura de cohecho, se modificó la Carta para permitir la reelección presidencial.

El fallo de la Corte Suprema es claro al respecto.  Nunca se volvieron a llamar a elecciones y todo quedó saldado en la desmemoria que ha permitido que los colombianos vivan oprimidos por las mismas familias y políticos de turno por siglos.  Alvaro Uribe gobernó ilegítimamente cuatro años más.

Y es aquí, cuando el actual presidente de Colombia Juan Manuel Santos usa las cartas prestadas o el modo de operación de su predecesor: en un claro gesto de “generosidad” durante la cumbre de alcaldes donde propone que el periodo presidencial sea de seis años sin reelección, pero que como estamos en medio de un proceso de paz y por ende a este hay que politizarlo el presidente Santos se sacrificaría por la patria reeligiendose dos años más.

Después de la experiencia nefasta con la reelección presidencial anterior, donde se pretendió hacerla permanente, ¿quien puede creer en los buenos oficios de un político?; Además, como se expuso anteriormente en la sucesión que existe entre mandatarios desde que el país es republicano, no existe una continuidad en las políticas a nivel general, lo que por ende crea un gran desangre fiscal ya que los puestos desde un ministerio hasta un docente son intercambiables según partido político, trabajo de campaña, etc.  En lo único que esa sucesión ha existido con enfermizo rigor es para mantener los privilegios a las clases políticas, empresariales y asegurando contratos y dineros de instituciones como el Departamento de Estado, La Escuela de las Américas y la USAID más la impunidad necesaria a los militares.

Santos saca el haz bajo la manga con la propuesta (y tiene docenas de estos), e inmediatamente los medios se regocijan en su ajetreo sempiterno para crear  el “Estado de Opinión”, ese mismo que fue herramienta permanente de el EXpresidente Uribe para disuadir cualquier conato de oposición y lo más grave, para legitimarse por encima del poder legislativo y judicial en una clara confusión y degeneración del Estado de Derecho.

Eso es exactamente lo que usa Santos al sacar esas cartas al vacío, donde los medios sacan provecho para el análisis exhaustivo.  Lamentablemente los primeros en caer en la trampa son unos cuantos llamados alternativos como La Silla Vacía, o el Portal para la farándula burguesa antiuribista Kienyke.  Así, estas intenciones que en público se muestran sacrificadas y desinteresadas, son síntomas muy disientes de la fragilidad que inspira la Constitución para el beneficio de los mismos que han gobernado el país; así saltamos de noticia en noticia, de propuesta en propuesta donde los medios y encuestas nos miden el aceite a los colombianos en una eterna proctoscopia.  Santos es hábil al utilizar esté método al igual que lo hizo Uribe, donde la favorabilidad u oposición a sus heroicas propuestas son directamente proporcionales a la volubilidad de lo que propone.

Politizar el proceso de paz, hace que este se vea no como la esperanza para muchos de que la guerra o parte de ella cese sino como un acto oportunista.  Ese continuo “Estado de Opinión” con el que con ayuda de los medios de comunicación pretenden llegar a cambiar el Estado de Derecho es una herramienta de manipulación que aveces, solo aveces se sale de las manos; por poner un ejemplo la reforma a la justicia...se denunciará y veremos.

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