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| Tomado de: http://enajenacion.wordpress.com/2011/01/02/¿paramilitares-desmovilizados-en-colombia/ |
Todo parece indicar, que la desmovilización por parte del grupo armado ERPAC, va a quedar empañada por un tufillo de vacío estatal; incapacidad de la justicia y por un recuerdo indeleble de los montajes de desmovilizaciones del anterior gobierno presidido por Álvaro Uribe.
Más de doscientos cincuenta miembros de esta organización criminal y narcotraficante se desmovilizaron la víspera de navidad; sin embargo cabe señalar, que de parte del gobierno solo se ha podido observar una incapacidad tan grande que raya con la negligencia.
Si por el contrario esta banda criminal producto del paramilitarismo, los desmovilizados provinieran de un frente guerrillero cualquiera (FARC, ELN), el gobierno no solo estaría festejando, sino que se llevaría todo el crédito de tal éxito; se haría no un teatro sino un circo de operaciones, no importarían las vacaciones de fin de año; ministros, gobernadores, alcaldes, gandules, presidentes estarían presentes en la desmovilización. Los medios ictéricos de la patria estarían a ritmo de bombos y platillos haciendo titulares, se exaltarían los avances del gobierno, se mostrarían todos esos porcentajes que acaban con la guerrilla: Los ahora sí por ciento, el fin se acerca por ciento, es el fin por ciento, el fin del fin por ciento, el post-fin por ciento; y todas esas amarillas aritméticas.
Pero en cambio, las medidas de reacción ante los últimos eventos, simplemente emiten un mensaje contradictorio que solo exacerba la sensación del vacío estatal, del poder de la impunidad y de la improvisación de la justicia.
No era nuevo, que esta banda criminal se fuera a desmovilizar, declaraciones de su jefe hace algunas semanas (http://www.semana.com/nacion/vamos-someter/167751-3.aspx), daban por un hecho este proceder, así que cuando el ministro Vargas Lleras sale a decir que no ha habido un acuerdo previo querrá decir ¿que el gobierno ha ignorado este hecho tan importante para el bien de los colombianos afectados por la violencia generada por esta banda en la región del oriente colombiano?, o ¿será que el gobierno está avergonzado de como la justicia ha procedido?, ¿existirá algún pre-acuerdo debajo de la mesa que será negado rotundamente por el alto gobierno?.
Por otra parte la justicia realmente hace que Colombia se sienta orgullosa de ser el único país, donde algún individuo o grupo criminal se entrega y depone sus armas y la justicia no lo asegura o formula cargos porque según ésta, cometería un secuestro o secuestro masivo según el número de implicados. Es así como la Fiscalía General respondió ante la puesta en libertad de más de doscientos integrantes desmovilizados de esta banda criminal (http://www.semana.com/nacion/deteniamos-podiamos-incurrir-secuestro-masivo/169678-3.aspx); mientras que por mucho menos que una presunción, el gobierno ha encarcelado opositores, espiado periodistas y jueces.
La reacción de la justicia crea grandes interrogantes a cerca de este proceso de desmovilización, si es verdad que no existe un pre-acuerdo es muy extraño que se aseguren a los cabecillas y que los demás miembros (más de docientos) se dejen en libertad; hasta se escuchó la protesta generalizada por este accionar y finalmente, los organismos de justicia fueron obligados a tomar medidas para asegurar a todos los miembros desmovilizados que habían sido enviados a sus hogares. Es también sospechoso que no se mencione por parte de sectores del gobierno o medios de comunicación, la posibilidad de que algunos de estos cabecillas sean extraditados.
La actitud del gobierno a todo nivel solo puede demostrar la gran desigualdad al momento de emitir juicios, interpretar la justicia o su accionar entre narcotraficantes, grupos paramilitares, bandas emergentes de extrema derecha, ambos vinculados con el tráfico de drogas que ha permeado el aparato estatal a todo nivel (ahí una razón para este tipo de actitud) y las guerrillas o por hacer una descripción más detallada, los grupos narcotraficantes que así se hacen llamar.
Si por algo debe propender la justicia es por la uniformidad ante él o los sujetos a los que se aplica, pero esto es mucho pedir en Colombia; cuando por las fiestas de fin de año se mandan a los criminales a sus casas, hasta que por azar algún día del año venidero la justicia comience.
Corridos más de doscientos años de vida republicana, todavía queda la sensación de que la justicia, no ha podido comenzar todavía.

Felicitaciones...como siempre muy acertada su columna Señor Trujillo
ReplyDeleteImpunidad! impunidad!
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