“No es bueno, compatriotas, ustedes que conocen todos los crímenes cometidos en nuestro nombre, no es realmente bueno que no digan a nadie una sola palabra, ni siquiera a su propia alma, por miedo a tener que juzgarse a sí mismos. Al principio ustedes ignoraban, quiero creerlo, luego dudaron y ahora saben, pero siguen callados. Ocho años de silencio degradan.”

J. P. Sartre

Tuesday, July 12, 2011

NO ES SOLO PAISAJE




Muy señor mío: Si hubiera de ir notando las ideas extravagantes de los hombres del país, me faltaría tiempo para apuntarlo.  Parece increíble que en nuestro tiempo pueda haber país donde sus individuos piensen tan erradamente.  Yo, en tales ocasiones, no hallo otro recurso que tomar sino el silencio, por no exponerme a unas contradicciones insoportables... Oír contar a estas gentes algunos efectos de la naturaleza, es pasar el tiempo oyendo delirar a unos locos... Instrúyase vuesamerced en el modo de pensar a estas gentes y dé gracias al cielo de no hallarse en un país donde la racionalidad va tan escasa que corre el peligro cualquiera entendimiento bien alumbrado.

José Celestino Mutis.
Algún dia, podremos decir -y ojalá-, que esos paisajes a los que tan orgullosamente nos referíamos como motor del capitalismo agricola, les daremos el nombre de desiertos; sí, difícil de entender el término cuando a todo el mundo le vendieron la idea de uniformizar, de la alta producción, de estandarizar hasta como apreciamos la belleza entre humanos; conceptos vendidos por el mercantilismo del sistema capitalista.  Llegará el día en que tendremos desiertos de potreros, de café, de palma, de soya; que es en lo que finalmente la tierra abusada y sometida al peor crimen ecológico por parte de la especie humana irá a terminar, baldíos improductivos, desiertos, tierra ácida que produce solo el recuerdo del sometimiento de unos hombres por otros, por que no solo fue la tierra, fue tambien en la que en ella trabajaron y fueron sometidos a la informalidad laboral del “gran campo industrializado” de Colombia.
Déjenme haber si entiendo; se paran unos señores(as), en un pequeño cerro en la zona cafetera, con musica de guitarra de fondo, unos cuantos aguardientes entre pecho y espalda y ¡plop!, descubren que hay paisaje; toda una manga a su ancho y largo sembrada en café tipo federación, de una hermosura donde el verde uniforme permite engendrar la idea de que algo tan hermoso, por necesidad tiene que ser no solo tan humanamente hecho sino que es un patrimonio, una herencia, algo de valor incalculable; como las miles de hectáreas de soya que devoran cada año la selva amazónica, o el desplazamiento forzado y los asesinatos en Antioquia y otras partes del norte Colombiano para que la tierra sea monopolizada por los palmicultores, sentarse a ver en alta mar la hermosura de los témpanos de desechos de plástico, gigantes que flotan en la superficie; y tal vez para hacer hincapié en que lo que vale es el paisaje y sobretodo el que nosotros creamos no permitiríamos acá la omisión de mencionar la sinfonía de color que permea todo sobre el océano en el derrame del golfo de Mexico por parte de la British Petroleum.  Todos estos paisajes deberían ser patrimonio de la humanidad declarados por la UNESCO.
Porque en realidad es más que paisaje lo que no se puede ver desde el cerro.  Difícil de ver cuando se ha inculcado siempre el orgullo a la actividad cafetera,  el mito del mejor café, del mas suave; pero la parte del paisaje que se pierde de vista, es que la “caficultura” en Colombia es una actividad económica que en su gran mayoría solo produce empleo informal; apesar de que el café es uno de los pocos productos al que se  le garantiza su venta, el incremento del turismo, la tecnificación de éste producto; todavía, esos trabajadores que hacen parte de la “cultura cafetera” y del paisaje en su gran mayoría, no cuentan con acceso a salud y educación adecuados, como tampoco con salarios que se ciñan a lo que manda la ley.  Un ejemplo del feudalismo tradicional,   es ver como estos trabajadores son remunerados por su trabajo según la cantidad de grano recolectado en medida de cargas o arrobas.  
Apesar de que la Federación Nacional de Cafeteros se le reconoce un gran desarrollo a nivel científico y tecnológico; éste, no ha permitido que se tenga como prioridad la protección medioambiental, la recuperación de ecosistemas; no, todo lo contrario; al propender por una alta y mas eficiente producción, todos los días se necesitan más insumos y químicos para la producción “eficiente” del grano.  Cabe anotar acá la hipócrita ambivalencia cuando se recurre a la afirmación de que el café colombiano es tan suave y de gran calidad por su forma de recolección manual; pero en cambio, el control de malezas se realiza de forma -en su gran mayoría- química, usando sustancias no solo carcinogénicas y teratogénicas para el ser humano, pero también perjudiciales para el medio ambiente.
En la declaración de la UNESCO, se puede leer: la “caficultura” es un ejemplo de una tradición cultural excepcional de paisaje sostenible y productivo (http://whc.unesco.org/en/list/1121/). Pero es que una cultura creada al rededor de una actividad económica, rentable o no, no necesariamente es un patrimonio o herencia que se deba perpetuar en el tiempo, si solo tiene como característica, un fin lucrativo; además de un producto que es exportable; una herencia o patrimonio es algo que en cierta medida beneficia a la gran mayoría de personas que están envueltos en esta, y si bien, actividades económicas como la “caficultura” en países como Colombia son necesarias; esta representa el 1,6% del PIB nacional y el 13,9% del PIB agropecuario (http://www.fao.org/ag/agn/agns/Projects_SQP_Santiago/Documentos/Estudios%20de%20caso/Cafe_COLOMBIA.pdf), si creo que hay que proponer algunas preguntas antes de que nos convenza el paisaje:
  • ¿Se ha medido alguna vez, cual es el impacto ecológico que ha tenido el implementar un cultivo foraneo como el café (recordar que el café es originario de Ethiopia) en las zonas cultivadas? ¿qué impacto medioambiental han producido estos mismos cultivos genéticamente modificados para una alta producción?
  • ¿Como se puede hablar de una cultura y de un paisaje agropecuarios en un cultivo en particular, cuando Colombia ni siquiera tiene asegurada su seguridad alimentaria?
  • ¿Cuándo, las instituciones cafeteras han implementado planes de reforestación, conservación, protección del recurso hídrico?
  • ¿Donde está la planeación de programas por parte de las instituciones cafeteras que permitan el aprovechamiento de cultivos alternativos en areas no productivas de cafe o zocas; y que estos programas propendan por la producción de alimentos y que al final del ciclo productivo sea rentable su producción? (en un paisaje donde se siembra en las zocas por envidia al vecino)
  • ¿Cuántas escuelas, hospitales, institutos técnicos para la comunidad se han construido como parte de implementar, educar y difundir este patrimonio cultural?
  • ¿Cuándo las instituciones cafeteras han tenido algún tipo de control que propenda por proteger a los trabajadores -parte fundamental de esta cultura- y sus derechos laborales?
Como lo expone Carlos Victoria en su artículo ¿Cual paisaje cafetero?: “esta declaratoria generará nuevos y más complejos riesgos e impactos que, desde ya se observan en la región, veamos: auge de lavados de activos para la adquisición de fincas cafeteras; desenglobe de minifundios y desplazamiento de campesinos; profundización de la inseguridad alimentaria a costa del uso del suelo para actividades turísticas y recreativas; prostitución en las cabeceras municipales, como ya se ha corroborado por parte de las autoridades y ONG's; reconversión del territorio, a través del establecimiento de mega-proyectos turísticos, como embalses multipropósitos; privatización de diversidad de servicios e infraestructuras, elevando el costo de la vida de los habitantes; globalización del paisaje con estándares internacionales y pérdida de identidad cultural, paradójicamente. Estos y otras tantas percepciones determinan que el patrimonio no solo es inmaterial, sino que está asociado a una realidad compleja donde las instituciones vienen siendo capturadas por un amplio catálogo de mafias. Como se ve, por ahora hay más preguntas que conclusiones, porque más allá del loable trabajo investigativo de antropólogos, arquitectos, historiadores y especialistas de las Universidades que ayudaron a levantar el proyecto la declaratoria patrimonial de esta agencia de Naciones Unidas, puede resultar en un falso positivo más”. (http://www.censat.org/articulos/10030-noticia/10258-icual-paisaje-cafetero).
Que las condiciones de nivel de vida hayan mejorado para la mayoría es un paisaje que al igual de los más de mil doscientos millones de personas en el mundo con hambre, son patrimonio de la humanidad y del capitalismo.  Paisaje que todas las sociedades, están en mora de solucionar.

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